EL PENSAR SE TRADUCE EN PENSAMIENTO VISUAL

Desde luego, mi obra en general es una síntesis y consecuencia del pensamiento enunciado.

Se puede observar en mis pinturas, tanto sensitiva como racionalmente la búsqueda manifiesta de un orden que se propone como un modo de reconocer y ponderar las condiciones y capacidad de armonía y equilibrio que tienen los hombres para relacionarse en paz y positivamente con sus semejantes y con la naturaleza.


Formas y colores que generen paralelismos sensibles con los tejidos y cerámicas de los pueblos de América. Con sus espacios libres que se encuentra graficados en las organizaciones textiles como zonas bien diferencias (La Pampa: el mundo no cultural, el espacio vacío que recuerda al contexto geográfico del mismo nombre y pallay término quechua que significa recoger y representa el mundo cultural con significado). O en el caso de las cerámicas las amplias zonas de silencio en contrapunto con los registros ornamentales que completan las piezas.


Una organización de planos y estructuras que se vinculan o pueden asociarse a los muros pétreos levantados con bloques ensamblados por contacto, característicos del urbanismo civil y religioso del mundo andino.


Finalmente, un pensamiento plástico que nos remita a aquellos mitos que permiten renovarnos y percibir lo eterno. Allí es donde se hacen presente los mitos cosmogónicos y agrarios que involucran a la tierra y al hombre.

A la pareja humana como modelo o arquetipo del hecho creador (los símbolos hacen referencia a ellos).

América puso a los opuestos, unos al lado de los otros. El bien y el mal, la noche y el día y así todos y cada uno de los opuestos constitutivos de la naturaleza. Esta polaridad da lugar a la búsqueda de equilibrio para que la tierra pueda ser habitada.

Por esto la reunión de lo masculino y femenino juegan el papel de opuestos que se unirán para complementarse. Y su vinculación seminal será semejante al acto del labrador durante la siembra y la cosecha, jerarquizando en ambos casos a la vida misma puesta como mediadora entre lo sagrado y la naturaleza.